Worst sellers

10/06/2009 | Redacción | Qué leer | Madrid

Worst-sellers (horrible expresión, pero es bienvenido el toque de humor). Es decir, los libros que no venden una escoba. Que en este país son la mayoría, por cierto.

Las editoriales Artemisa, Baile del Sol, Escalera, Errata Naturae y Salto de Página, moderados por la periodista Eva Orúe, reflexionaron sobre las motivaciones que llevan a que un libro no venda prácticamente nada. Nos cuenta la muy eficiente María Paz Robles de la editorial Baile del Sol cómo los ponentes debatieron ayer en la Feria del Libro de Madrid acerca del fracaso a la hora de vender un título concreto del catálogo y pusieron en común sus razones para publicarlo, qué historia hubo detrás de cada proyecto y si volverían, o no, a apostar por los mismos autores cuyas obras no recibieron una buena aceptación en el mercado. Traducido a cifras se refirieron a tiradas de unos 1.000 ejemplares de los que no llegan a manos de los lectores más de 200.

Otras cuestiones en torno a las que giró el encuentro fueron: el difícil acceso a los medios de comunicación, el escaso tiempo disponible para establecer relaciones más estrechas con distribuidores y libreros, la excesiva rotación de las novedades en los puntos de venta, lo mal tratados que se sienten por las grandes superficies, la importancia del diseño de las colecciones y la necesidad de arbitrar fórmulas para llegar a los lectores. Razones todas muy sensatas. Eso sí, raramente se suele incluir entre el amplio abanico de posibilidades por las que un libro no funciona, la posibilidad (aunque sea remota) de que ese libro no tenga un especial interés para nadie y que no aporte nada nuevo a la ingente cantidad de libros en circulación.

El gran protagonista de la jornada (involuntariamente) fue Carlos Jiménez Arribas, autor de Viaje al ojo del caballo (publicado por Artemisa, 2007), escogido como representante de los escritores «peor vendidos». ¡Y en la Feria del Libro de Madrid, se hizo el milagro!: a los medios, especialmente las televisiones, les pareció muy curioso el asunto y se lanzaron en pos Jiménez como si fuera una de esas grandes estrellas mediáticas supuestamente creadas por el márketing, dedicándole incluso entrevistas en los informativos en horario prime time. La semana que viene lo veremos incluso en el deseado programa de Buenafuente. Así que al final se produce la paradoja: la crítica a que los medios se vuelquen en unos pocos autores y desdeñen a la mayoría, hace que la atención mediática se concentre de manera torrencial en el paradigma del autor desdeñado, y al instante lo convierten en estrella mediática. Un caso curioso y hay que quitarse el sombrero ante las editoriales que convocaron una discusión tan interesante y que ha tenido un eco tan notable. Ojalá ahora bastante gente se anime a leer a Carlos Jiménez y ojalá no los defraude.

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