Terrores magistrales

19/03/2008 | Leoncio González | Canarias 7 (Pleamar) | Las Palmas de Gran Canaria
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Cinco relatos de miedo, cinco, del gran maestro francés del cuento Guy de Maupassant. Esto es lo que nos propone, bajo una bella factura editorial (de su colección dedicada a los clásicos de la literatura universal), Artemisa Ediciones. Este sello ha recuperado y traducido cinco pequeñas joyas del escritor francés, y las ha agrupado bajo el título de la primera de ellas, El miedo. Un librito sin desperdicio.

Al escribir estos cuentos Maupassant lució su fluida pluma, y la usó para describir, como si se tratase de un pintor realista, cinco circunstancias asociadas a los temores más profundos del ser humano.

Estos cinco cuentos exponen el miedo observado desde diferentes ópticas, recelos distintos, situaciones extrañas, pero todas unidas bajo un denominador común: el escalofrío que nos recorre la espalda cuando nos asombramos frente a lo desconocido.

Para el lector amante del relato breve, este pequeño volumen se conforma como un atractivo regalo. Maupassant dominaba el arte del cuento corto con tal maestría que estas piezas, llevaderas y perfectamente estructuradas, son un ejercicio de estilo que sólo algunos autores pueden llegar a poner en práctica, y que en algunas ocasiones, por su sencillez, evocan a las narraciones de Anton Chejov.

La literatura francesa de finales del XIX recuperó con este autor, y su afán por mezclar fantasía y realidad, un eslabón que quizás se había perdido tras el crudo realismo y el naturalismo de Flaubert o Zola. Pero volviendo al libro en cuestión. El autor, que algunos críticos de literatura fantástica han situado a la altura del mismísimo Edgar Allan Poe, usa todos sus resortes literarios con extrema soltura y, en estos cinco relatos, titulados «El miedo», «Un caso de divorcio», «Junto a un cadáver», «¡Quién sabe!» y «Él», hace un sutil recorrido por los oscuros vericuetos de las turbaciones humanas, las que generan las situaciones que van más allá de lo material, de lo real, y las que de ninguna de las maneras se pueden explicar. Dotado de una ironía mordaz, el francés usa resortes calcados en estos cinco cuentos (todos comienzan in media res, en los cinco los protagonistas juran y perjuran que no le temen a nada…) en los cuales la realidad queda ocultada tras el velo de lo sobrenatural.

Maupassant llegó a escribir más de 300 cuentos a lo largo de su corta vida (sólo vivió 43 años); en muchos de ellos reflejaba las alucinaciones y sufrimientos mentales que él mismo sufría debido a la sífilis que padecía. En 1893 murió, completamente loco.

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