Marian Montesdeoca: «No buscábamos a un lector culto, pero él nos ha encontrado»

03/11/2007 | Leoncio González | ABC (Canarias) | Santa Cruz de Tenerife

Desde su puesta en marcha hace cuatro años, Artemisa Ediciones se ha ido abriendo hueco en el panorama literario nacional desde el convencimiento, tal y como expresa Marian Montesdeoca, de que «en la sencillez se encuentra la belleza».

Marian Montesdeoca y Ulises Ramos comandan Artemisa Ediciones, una editorial independiente nacida en Canarias y que ya se ha posicionado en las mesas de las principales librerías del país y en las bibliotecas de los más exigentes lectores. En un difícil momento para la edición minoritaria, este sello editorial vive, quizá, un momento dulce. Montesdeoca despieza las claves del éxito de su empresa.

-¿Cuándo nace Artemisa y con qué objetivos?

-Pues hace ya cuatro años, en octubre de 2003. Al principio, como un juego en el que fuimos perfeccionándonos, aprendiendo, decididos a hacer buenos libros por dentro y por fuera. Sabíamos desde el principio qué tipo de libro no queríamos hacer, qué diseños nos parecían detestables y descubrimos que en la sencillez se encuentra la belleza, aunque pueda sonar a tópico.

-¿Han visto cumplidos algunos de esos objetivos?

Esos objetivos iniciales se han visto ya cumplidos con creces. La crítica nos considera una de las mejores editoriales independientes -así las llaman- del país. Cada reseña que se publica sobre un libro de Artemisa contiene contundentes elogios a la edición y al diseño de nuestras publicaciones.

-Supongo que ustedes buscan un perfil de lector culto, casi sibarita. ¿Cómo ha sido la acogida en el mercado de los libros?

-En realidad no buscamos ese perfil, pero él nos ha acabado encontrando. Publicamos los libros que nos gustan, los que quisiéramos encontrar en los anaqueles de las librerías, y este tipo de libros se aleja mucho del best-seller o del libro localista. En realidad publicamos obras de calidad, de interés general y para un público que ame los libros como nosotros los amamos.

-El mundo editorial en España está en manos de algunas grandes firmas que acaparan títulos y ventas. ¿Es difícil hacerse un hueco en este panorama?

-Fácil no es, desde luego, pero somos de la opinión, y hemos podido comprobarlo, de que la calidad se impone. Ocupamos un espacio en las mesas de novedades de las librerías y en los medios de comunicación especializados (sobre todo en los suplementos culturales de la prensa escrita nacional) que, para empezar, no acapara ninguna otra editorial canaria ni otras editoriales españolas, incluso aquellas que venden miles de ejemplares. Queremos creer que éste es el camino, aunque no conduzca más que al reconocimiento de un sector reducido –sibarita, como decías– del público y la crítica.

-También han nacido algunas editoriales minoritarias desde hace algún tiempo a esta parte que ya han ocupado interesantes huecos en las librerías. ¿Cómo ha sido la política de su editorial para posicionarse ahí?

-Distribución, distribución y distribución. Te diré que cuando nos pusimos en contacto con UDL libros, nuestro actual distribuidor en España, ni siquiera se molestó en contestar a nuestra propuesta. Nos ignoró. Un año después su responsable ya conocía nuestros libros, los veía en librerías y le gustaban mucho. Cuando le llamamos de nuevo para ofrecerle nuestro catálogo nos dio las gracias y un sí inmediato, y nos confesó que cuando vio que éramos una editorial canaria ni se molestó en evaluar la posibilidad porque ellos no distribuyen libros de editoriales canarias. ¿Las razones? El localismo de sus temas y la falta de calidad de la mayoría de las ediciones que se hacen en las Islas. Imagínate qué orgullo supone que seamos la excepción. Tenemos al mejor distribuidor del país, y eso, retomando tu pregunta, es clave para posicionarnos en las librerías.

-Ustedes han orientado, en parte, su catálogo hacia los autores y textos clásicos. ¿Qué ofrece Artemisa de los autores consagrados que no se pueda encontrar en editoriales que se dedican más industrialmente a este tipo de obras?

-Rescate de obras descatalogadas, publicación de textos inéditos de grandes autores, rigor en las ediciones, calidad en las traducciones y diseños bien cuidados.

-Y con respecto a los nuevos autores, ¿cuál es la política de Artemisa?

-Precisamente, desde hace seis meses estamos lanzando una colección de narrativa actual -Letras del vórtice- en la que publicamos aquellos textos que nos gustan. Nos llegan muchísimos manuscritos, pero muy pocos tienen a nuestro juicio la calidad suficiente para verse impresos. La actual narrativa española se ha estandarizado tanto que procuramos publicar obras que se distingan por su originalidad y rescatar otras difíciles de encontrar en librerías o que han sido olvidadas pero que para nosotros son esenciales.

-Han dado el salto a la Península. Por lo que se ve, no sólo sus libros, sino también la propia editorial. ¿Es más fácil o más difícil para una empresa de este tamaño trabajar en grandes ciudades?

-En realidad el salto a la Península lo dimos hace más de dos años, cuando comenzamos a distribuir nuestros libros fuera de Canarias. Ahora simplemente hemos decidido pasar temporadas más largas en Madrid, decididos a afrontar con más ahínco la promoción de la editorial, a estar más en contacto con los medios de comunicación y con los libreros. Pasar más tiempo en Madrid nos permite visitar las librerías de Cuenca, Burgos y Zaragoza sin tener que coger un avión o reunirnos con un periodista de La Vanguardia de un día para otro. Es así. En este momento, no existe una política dirigida a aminorar los costes de la insularidad promovida por las instituciones, de modo que hemos de ser nosotros los que demos el salto al continente. Si no lo hubiéramos hecho, la lejanía de los circuitos de difusión y comercialización del libro y los gastos de desplazamiento y en envíos de libros a la Península acabarían con nosotros.

-Y la poesía, ¿vislumbra algún futuro editorial?

-En nuestra editorial carece de futuro. No tenemos una línea específica de publicación de poesía, aunque sí que publicamos algún libro de este género que se destaque por su exquisitez: por ejemplo, en nuestra colección Titivillus estamos preparando una edición muy especial de El Archipiélago de Hölderlin, con unos dibujos magníficos de Luis Palmero. Y en breve verá la luz un análisis de la obra del mejor poeta canario vivo, Andrés Sánchez Robayna: Memoria del origen, escrito por Alejandro Rodríguez-Refojo. Pero, insisto, se trata de excepciones.

-¿En qué lugar queda la literatura canaria dentro de su política editorial?

-Hemos recuperado a clásicos de la literatura antropológica del XIX como Chil, el fundador del Museo Canario de Las Palmas, que han pasado sin pena ni gloria por las Islas. Esta obra, la parte antropológica de los Estudios del autor, no se publicaba desde el XIX, y nosotros la editamos y ni siquiera el propio Museo Canario tiene el libro en su librería. En fin, no pretendemos publicar obras por su procedencia sino por su calidad, así que en nuestro catálogo seguirán teniendo cabida autores canarios, pero no porque tengamos el afán de situar en algún lugar especial la literatura canaria. Nuestro catálogo está plagado de canarios. Muchos de los autores, traductores y prologuistas lo son.

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