Gracias y desgracias del ojo del culo. Francisco de Quevedo

21/02/2007 | Laura Castro | solodelibros.es |

Laura Castro

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Francisco de Quevedo, uno de los principales autores del Siglo de Oro de la literatura española y tal vez el más representativo de los escritores conceptistas, destaca por la aparente contradicción que existe entre sus obras: mientras unas se caracterizan por su gran belleza formal y su tono profundamente reflexivo de corte estoico, otras se definen por el tono jocoso, burlesco, muchas veces irreverente. No obstante, unas y otras contienen una dura crítica a la sociedad de su tiempo y rezuman desengaño ante una humanidad en crisis por la pérdida de los valores morales.

Amigo de las agudezas del ingenio, que le valieron ser encarcelado, Quevedo escribió estas Gracias y desgracias del ojo del culo, cúlmen de su gusto por lo impúdico y obsceno. El maestro del conceptismo, da una vuelta de tuerca en sus obras burlescas al tomar la realidad y sumergirla, no ya en el sarcasmo más corrosivo, sino en la degradación más absoluta. Mientras otros tienden hacia el ideal, Quevedo busca lo más crudo de la realidad humana para pisotearlo y enfangarlo.

Desengañado y cruel, gusta de reírse y ensalzar aquello de lo que los demás prefieren apartar la vista. Quevedo, por el contrario, lo señala con el dedo, lo toma entre sus manos y lo pone ante los ofendidos ojos de los que pasan por bienpensantes. Tal vez por despecho, tal vez por poseer una mente más lúcida, incapaz de engañarse a sí misma, se obstina en recrearse en los detalles más sórdidos, pero retratándolos siempre con un humor vitriólico y mordaz.

Como muestra, valgan algunas de las desgracias del ojo del culo:

“Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo lo que coge de pies a cabeza.”

“Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo.”

“Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar donde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo.”

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