Entrevista a Antonio Ansón: «Mi generación ha llegado tarde a casi todo»

16/09/2007 | Mariano García | Heraldo de Aragón | Zaragoza
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El escritor aragonés Antonio Ansón acaba de publicar un ensayo literario sobre fotografía, El limpiabotas de Daguerre, y una ácida y divertida novela, Llamando a las puertas del cielo.

P. Usted es un provocador.

R. ¿Yo?

P. Publica un ensayo sobre fotografía y empieza diciendo que la fotografía no existe…

R. Es una provocación, pero creo que tiene su sentido: quería decir que el arte le debe más a la fotografía que al revés.

P. No presenta los libros, no forma parte de grupos, muchos de los que le conocen ni siquiera saben que escribe… A usted no le gusta la pose de escritor.

R. No es que no me guste, es que no voy de escritor por la vida. Yo no escondo lo que hago, pero me parece un poco pretencioso definirme como «escritor». Aunque probablemente lo sea.

P. Ahora, tras dedicarse a la poesía y el ensayo, publica una novela divertida, un retrato ácido de toda su generación.

R. Necesitaba hacerlo. Mi generación es muy «literaria», porque ha llegado tarde a casi todo. Cuando murió Franco éramos muy jóvenes para participar en la Transición, y luego hemos sido muy mayores para la España de la modernidad y de los colorines. El pintor Pepe Cerdá lo expresa con una frase demoledora: «los que mandan tienen 10 años más… o 10 años menos». Y es verdad: hay muy poca gente de nuestra generación que ocupe cargos con poder. Somos el eslabón perdido.

P. Y ha ambientado la novela en un pueblo. Eso ya no se lleva.

R. En este país seguimos siendo muy de pueblo, aunque muchas cosas de la mentalidad rural se estén perdiendo a toda velocidad. Nací en el sesenta, y mi generación fue la última que creció y veraneó en los pueblos, porque nuestros padres no tenían dinero para ir a la playa. La primera mujer que tuve en mis brazos fue en un baile en la plaza; el primer beso que recibí sabía a cigarrillo americano y a carrasca. Eso no lo han vivido todos los que han nacido después.

P. También ofrece un punto de vista personal, y distinto, sobre la época de la Transición.

R. De esos años quedan muchas cosas por contar. No se parecían mucho a Cuéntame…. Pasamos del botijo a la parabólica casi sin cambiar de muda. Y los niños que Juan Goytisolo describe en Campos de Níjar, esos niños descalzos y con mucha miseria, se mueven hoy por la ciudad en carísimos vehículos 4×4.

P. ¿Por qué escribe?

R. Solo lo hago cuando tengo una gran necesidad de hacerlo. Ahora hablo de mi novela y es como si no la hubiese escrito yo. No me costó ningún esfuerzo, la hice en dos sentadas. Fue como si una voz me la fuera dictando al oído y yo solo la transcribiera.

P. Eso sí que es chulería.

R. No lo digo con ese ánimo, de verdad. Es que, aunque parezca extraño, pasó así.

P. Usted es un montañero consumado. Si tuviera que elegir…

R. La montaña, como la literatura, es placentera y adrenalínica, y te obliga a enfrentarte a ti mismo…

P. Pero no te tiran piedras.

R. (Risas). No te las tiran, pero a veces caen. Por eso hay que subir a la montaña bien equipado, con casco. Por eso hay que escribir también con casco.

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