Creación y crítica

01/06/2006 | Luis García Jambrina | ABCD las artes y las letras | Madrid

Luis García Jambrina

ABCD las artes y las letras

Madrid

Jaime Siles (Valencia, 1951) es autor de una de las trayectorias poéticas más complejas, coherentes e interesantes de las últimas décadas. Poeta extraordinariamente lúcido y dotado de una gran conciencia crítica y lingüística, él mismo distingue tres grandes ciclos o bloques dentro de su obra. El primero se caracteriza por una gran economía de lenguaje y comprende los libros Canon (1973), Alegoría (1977) y Música de agua (1983), que van de la poesía pura a la poética del silencio y la metapoesía. Dejando al margen Poemas al revés (1987), que sería un libro de transición, en el segundo se integrarían Colvmnae (1987), el poemario infantil El Gliptodonte y otras canciones para niños malos (1990) y Semáforos, semáforos (1990), que representan la vuelta al lenguaje del sonido y a la métrica clásica, puesta al servicio de la modernidad. El tercero, de momento, está compuesto por Himnos tardíos (1999) y Pasos en la nieve (2004), con poemas más largos y meditativos y una poesía más madura y existencial.

“Metaphora, hermeneia”

Transtextos reúne ahora aquellas traducciones poéticas que, según él, forman parte también de su propia creación literaria, de la que no se pueden separar, porque participan de su misma poética, a la que sirven tanto de cifra como de materia, y a cuyo desarrollo colaboran tanto como a su génesis y su constitución. Para Siles, por otra parte, la traducción es la más completa y mejor de todas las lecturas, “porque traducir es una operación mental combinatoria que exige tanto metaphora como hermeneia; tanto transvase lingüístico como continuas apuestas por una u otra interpretación”. Transtextos ocuparía un lugar equidistante de su obra poética y de su obra crítica y ensayística.

De ahí, pues, el gran interés de estas versiones en castellano de poemas escritos en muy diferentes lenguas (griego clásico y moderno, latín, inglés, alemán, italiano, francés, portugués y catalán), realizadas en diferentes épocas y fruto de una larga dedicación. Entre los autores traducidos, se encuentran poetas que han sido fundamentales para la configuración de su propia poética, como Catulo, Wordsworth, Coleridge, Celan o Quasimodo, y contemporáneos, como Gimferrer, Marí, Piera o Tápies-Barba. Junto a ellos están también Arquíloco, Mimnermo, Alcmán, Solón, Esquilo, Seferis, Campana, Penna, Caproni, Kunze, Grünbein, Saramago y la poeta surrealista Joyce Mansour.

Al mismo tiempo, acaba de aparecer un nuevo volumen recopilatorio de su obra crítica y ensayística, Estados de conciencia. Ensayos sobre poesía española contemporánea. En él, hace un recorrido por autores, momentos y aspectos relevantes de la poesía del siglo XX, desde Antonio Machado y Tomás Morales hasta los novísimos y la poesía de los ochenta, pasando por algunos poetas del 27 (Salinas, Guillén, Altolaguirre, Cernuda, Alberti) y de posguerra (Vicente Gaos, Francisco Brines). En el ensayo “Gerardo Diego, crítico literario”, nos da una de las claves fundamentales de este libro: “La crítica de los poetas no coincide en casi nada con la de los eruditos y los profesores: la crítica de los poetas ratifica, ilumina, profundiza y subraya lo que ellos son, y son eso que son capaces de ver y reconocer en la escritura poética de otros, con los que tienen -o sienten tener- algo en común”.

Unidad de sentido

A este respecto, resulta muy revelador ver cómo la crítica de Siles es consecuente con su propia creación, con los principios que la rigen y con la perspectiva de su generación, cifrada en “la tradición como ruptura, la ruptura como tradición”; o ir descubriendo cómo, además de una poética, tiene una teoría del lenguaje y de la literatura, coherente con ella. Por eso, tal vez no sea exagerado decir que este conjunto de ensayos críticos contiene ya, dentro de sí, su propia crítica. Por lo demás, habría que destacar también el gran acopio de lecturas y la extraordinaria cultura del autor, la continua adecuación del método al objeto estudiado, el rigor, la claridad y la precisión de sus análisis y su gran capacidad para determinar, de forma muy sintética, un proceso evolutivo o la unidad de sentido de una obra.

Al gran interés que estos dos libros tienen de por sí, como excelentes traducciones y como brillantes ensayos críticos, hay que sumar un importante valor añadido: con ellos demuestra Jai8me Siles que su incesante labor como traductor, crítico, ensayista, filólogo y profesor es plenamente solidaria e inseparable de su práctica poética. Y es que no estamos ante compartimentos estancos, sino ante vasos comunicantes por lo que circula “la misma agua siempre y cada vez”. De hecho, podría afirmarse que todas estas facetas del autor se complementan, iluminan y potencian mutuamente.

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