Amor por los clásicos

10/12/2007 | Saro Díaz | La Opinión de Tenerife | Santa Cruz de Tenerife

En Artemisa publican aquellos libros que a ellos les gustaría leer, sin concesiones a los ‘best sellers’

Los artífices de Artemisa Ediciones definen su proyecto como “una pequeña industria artesana”. Nació a finales del año 2003 a iniciativa de Ulises Ramos y Marian Montesdeoca, historiadores ambos que lo concibieron motivados principalmente porque querían hacer las cosas a su manera. Ambos trabajaban “para una editorial en la que el libro y el autor tenían poca importancia”, así que decidieron lanzarse a la publicación “de aquellos libros que, como lectores, elegiríamos de entre miles en los anaqueles de una biblioteca o de una librería”, cuenta Marian Montesdeoca.

Así que publican lo que les gustaría leer, “nada más”. “No seleccionamos obras que vayan acompañadas por superproducciones cinematográficas ni textos sobre temas de moda”, argumentan. Les llegan “muchos manuscritos, cada vez más, pero es difícil que pasen la prueba y se publiquen en Artemisa”. explica Montesdeoca. “Sólo aquellas obras -tanto de creación como traducciones de clásicos- que nos sorprenden por su originalidad, que nos atrapan, acaban formando parte de nuestro catálogo”, añade.

Ha sido pues ese criterio el que ha ido definiendo poco a poco las colecciones de Artemisa Ediciones, que comenzó su andadura “de forma muy modesta, publicando obras cuyo alcance era meramente local y con unas tiradas muy reducidas; con libros que eran, sobre todo, de investigación histórica”. Pero en 2006, “conscientes de los límites y dificultades de un mercado reducido y de los costes de la insularidad en muchos otros aspectos, ilusionados por hacer realidad un proyecto de mayor alcance, cruzamos el Estrecho” señala Marian Montesdeoca. Fue entonces cuando lanzaron las cuatro colecciones que hoy estructuran su catálogo.

“Nuestro amor por los clásicos de la literatura en unos tiempos en los que el best seller monopoliza el mercado editorial nos llevó a crear las colecciones / Clásica, que ya cuenta con 11 títulos y dos en imprenta, y su hermana menor, / Clá, de la que han salido ya 13 títulos”. En ellas rescatan obras literarias poco divulgadas de autores reconocidos, tales como ensayos de Stevenson, pensamientos de Sainte-Beuve y Séneca, relatos de Maupassant y Bierce, y obras de autores olvidados en España como puedan ser Ricardo Güiraldes o José Eustasio Rivera. / Clá se distingue “por su pequeñísimo formato y por sus pocas pretensiones ya que ofrece textos breves, adecuados para leerse del tirón en un viaje o ante un café; obras de gran calidad, pero muy cortas, lecturas para los tiempos apresurados en los que vivimos”.

Por su parte, la colección Titivillus consta hasta ahora de dos obras ilustradas por Balthus, inéditas hasta hoy en castellano. La primera de ellas es Mitsou. Historia de un gato, seguido de Cartas a un joven pintor, con textos del gran poeta Rilke. Y la segunda, que acaba de ver la luz, es una nueva traducción de la gran novela de Emily Brontë, Cumbres borrascosas, para la que Balthus realizó veintiséis ilustraciones que nunca se publicaron junto con la novela que las inspiró.

“Y, finalmente, Letras del vórtice es nuestra particular apuesta por la narrativa actual- argumentan-, contando con siete títulos”, cuatro de ellos de autores canarios: La estación extraviada, de Roberto A. Cabrera, Carreteras heladas, de Juan Manuel Lobo, Crónica de la nada hecha pedazos, de Juan Cruz Ruiz y El Inglés, de Juan Manuel Garcia Ramos. Los tres últimos títulos acaban de ver la luz y se encuentran en plena promoción.

Artemisa dispone de proyectos en la recámara. Así y, entre otras obras, en los próximos meses verán la luz previsiblemente tres textos de la colección Letras del vórtice: obras de Francisco León, Juan Malpartida y Víctor Álamo de la Rosa; un ensayo sobre la trayectoria poética de Andrés Sánchez Robayna y una nueva traducción de El Archipiélago, de Hölderlin, con dibujos de Luis Palmero, en Titivillus. Y en / Clásica reeditarán la única traducción que hizo Galdós: Aventuras de Pickwick, de Dickens. “Una maravilla por la que nadie -al menos en Canarias- se había interesado hasta ahora.

Batalla contra las leyes del mercado

Los responsables de Artemisa Ediciones se cuentan “entre las muchas editoriales independientes” que emprenden su particular batalla “contra las crudas leyes del mercado”, y apuestan por la publicación de obras “con escasa proyección comercial, por la selección de textos de calidad y por las buenas traducciones”. Desde Artemisa, como desde otras editoriales con un perfil similar, optan por alejarse “de la literatura fácil” apuntando hacia “un lector exigente”. Para ello, según explica Marian Montesdeoca, se guían “por la única estrategia editorial posible, que es la de hacer buenos libros”: estrategia que no daría sus frutos “si no estuviera acompañada por una buena distribución”. “Haciendo buenos libros y logrando que se vean en las librerías es como nos estarnos haciendo con un público fiel que se interesa por nuestro catálogo”, aducen desde este proyecto. Para los artífices de Artemisa Ediciones, el principal problema de la creación canaria -entendida como la producida en el Archipiélago o producida por canarios, independientemente de que los ternas lo sean o no- es que “no tiene la suficiente proyección exterior, lo que la convierte muchas veces en un producto de consumo exclusivamente local”. De ahí que se pregunten si es cultura canaria la publicación de una novela de Emily Brontë con ilustraciones de Balthus. Ellos lo tienen claro, “lo es tanto como la reedición de El Inglés, de Juan Manuel García Ramos.

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