Cuentos de muerte y de sangre

Los relatos de violencia desgarrada del autor de la más importante novela gauchesca, inspiración de Cortázar y García Márquez.

Sinopsis

El título de esta obra, Cuentos de muerte y de sangre, alude al clima de violencia en que están inmersos sus personajes. Güiraldes se adelanta un par de años a los Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), de Horacio Quiroga, obra que, prácticamente, aborda los mismos temas: el amor, la violencia y la muerte. Los cuentos de Güiraldes se insertan en una larga tradición oral que desarrolla el tema de la violencia y la tragedia que siempre la acompaña. Tanto la tensión de estos relatos, en los que se huye de la descripción fácil e innecesaria, y la extrema brevedad de algunos de ellos («El pozo», por ejemplo) son paradigmáticas de la narrativa del autor. Los cuentos de Güiraldes refuerzan su tema central, la violencia, por su estilo conciso. Sin embargo, la brevedad se refleja también en las presentaciones de los personajes («Facundo» o «Don Juan Manuel»), de territorios o épocas («Puchero de soldao» o «Venganza»): «Era un inconsciente de veinte años, proyecto tal vez de caudillo; impetuoso, sin temores e insolente ante toda autoridad»; «De esto hará unos ochenta años, en el campamento del coronel Baigorria, que comandaba una sección cristiana entre los indios ranqueles, entonces capitaneados por Painé Guor». También encontramos ambientaciones propicias para la aparición del héroe, como en «Justo José», narración en la que se describe la estancia «obsequiosamente» entregada a la tropa, con el «gauchaje» amontonado, los «caballos», que se revolcaban en el corral, los perros «temblorosos y gachos», las chinas cebando mate, los «mamaos» que seguían chupando y el sargento controlando la situación. Este laconismo descriptivo que acompaña a la acción de los personajes tiene que ver con aquello que señalaba Horacio Quiroga en el «Decálogo del perfecto cuentista»: la exactitud. Exactitud y violencia, por lo tanto, forman el tono dominante en estos cuentos, una violencia derivada de la oposición de contrarios. Me gustaría añadir además, como dijera el crítico Previtalli, que, en esta oposición de fuerzas, Güiraldes inclina siempre la balanza hacia «los personajes de su mundo campesino. Las narraciones descubren su aversión por los caudillos y patrones despóticos y crueles y por el gaucho malo y muestran en cambio una simpatía indudable por el desvalido, particularmente por el peón humilde». Existe, pues, en la narrativa del autor, un compromiso con los desvalidos y con las clases sociales inferiores y oprimidas, especialmente con un gaucho en proceso de desaparición.

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Fragmento
«En el desierto absoluto, una choza empequeñecida por su soledad.
 
Como único ser viviente a la vista, un chancho. Alrededor de la estaca, a la cual una soga lo retiene, el suelo, endurecido por traqueteo de pezuñas, forma un círculo que brilla. Dentro del círculo, como agujero en una moneda, hay un charco maloliente.
 
Intenso calor pesa en la atmósfera; bajo el matiz ceniciento de un cielo tormentoso, nubes de plomo se arrastran con pereza, y una quietud silente abruma el mundo.
 
El chancho, inquieto, trota en su área hasta que el cansancio le echa en el barro, donde su vientre, lleno de inmundos apetitos, se sobresalta en sacudimientos de risa satisfecha.
 
Eructa de contento, y su nariz adquiere la movilidad de un ojo.»

Ficha técnica

Título: Cuentos de muerte y de sangre
Prólogo: Mateo de Paz
Colección: Colección /Clásica, 5
Género: Relatos
Formato: 14 x 21,3 cm
Encuadernación: Rústica
Edición: Primera edición
Año: 2006
ISBN: 978-84-96374-53-9
Páginas: 144
Precio: 14.95 €

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